martes, 20 de abril de 2010

POR ESA SAVIA...


Por esa savia que corre por mis azules venas,
que no se sacia con los prodigios de los divinos astros,
que maraña todo pensamientos trazados y maquiavélicos
y se calma, admirando la plétora, sobre un acantilado.
Por esa savia que no olvida los bellos sentimientos,
y despoja sin antes redimirse, la perenne culpa,
esa, que con tal desenfreno e insolencia milenaria,
a despojado de toda armonía, al cuerpo humano.
Por esa savia que activa en mi, toda célula de vida,
y que atiza la somnolencia que invade el discernimiento,
por ese vigor desbordante, que produce los dulces espasmos,
de sentirse uno con vida, tanto fuera como por dentro.

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